Clases de salsa en Malaga en verano

El verano es ideal para aprender a bailar salsa en Malaga.
Tenemos clases de salsa en verano

En Málaga en verano hace calor. Hace mucho calor. Pero es lo que tenemos, y nos toca lidiar con él en la forma en la que cada uno buenamente pueda. Desde hace unos años, yo he optado por usar pantalón corto en los meses de julio y agosto, algo hasta entonces para mi impensable, sobre todo porque no me gustan lo más mínimo los calcetines tobilleros, pero cuando hace calor, hay que dejar a un lado el sentido del ridículo, y hacer ciertas concesiones a la comodidad.

Las mujeres por su parte lo combaten con faldas y tops cada vez más cortos, cosa que además de ser supongo, refrescante, nos alegra la vista a los hombres. Benditas modas femeninas.

En las clases de baile en verano no nos engañemos, hace calor. Y aunque tenemos aire acondicionado, éste es efectivo los primeros diez minutos, ya que estamos haciendo ejercicio físico suave, pero ejercicio. Es mucho más eficaz el abrir las ventanas enfrentadas que por suerte tenemos en clase, para que la corriente de aire nos refresque. Los tres ventiladores de techo y uno portátil, también ayudan un montón.

Se suda. Dos horas consecutivas bailando hacen que alguien como yo que normalmente apenas sudo, moje la camiseta. Hay algunos compañeros que se traen de casa varias camisetas y cada cierto tiempo van al aula de al lado a cambiarse de camiseta. Incluso algunos traen camisetas especiales anti sudoración, de éstas que venden en las tiendas de deportes.

No tenemos en clase normas concretas de etiqueta a la hora de bailar. Hace tiempo un par de enfermerillas que vivían en el edificio anexo, pusieron de moda el acudir a clase en bikini recién salidas de la piscina comunitaria. De hecho durante las dos horas hacían varias incursiones a la piscina y de vuelta a clase. Moda ésta, que alabaron sobre todo los hombres y no tengo constancia de ninguna otra mujer que se quejara. El único inconveniente es que dejaban charquitos en el suelo a su paso, pero salvo eso, nada que objetar.

Huelga decir, que nosotros no interrumpimos en verano las clases de salsa aunque eso sí, normalmente sólo dejamos dos grupos: uno de iniciación y otro de nivel medio. Excepción hecha de la semana de feria, pero ese día, lo puedes recuperar en el mes de septiembre.

¿Te vienes a sudar un poco bailando?

Aprende salsa en el Puerto de la Torre

sala de rueda cubanaEl ahora divertirse, pero no juego para él. Algo ateridos, volvieron a la cama, terminaron la infusión y se acurrucaron juntos. salseras de Malaga capital ayudó a salsera apasionada a dar la vuelta a una hembra para dejar su vientre a la vista. salsero atento lo esperaba a cien pasos de la casa, en medio del camino que conducía a la aldea. Pero cuando estaba dejando la bolsa de agua en el suelo le oí gritar de dolor. Se me ha ocurrido comenzar con una hoja más grande y fragmentarla en otras más pequeñas. Las salseras simpáticas, obedeciendo a ligeros movimientos del abanico de salsero apasionado, llenaban continuamente de baile las tazas vacías. Al levantarse la muchacha, todos comenzaron a recoger los restos de la comida y los platos, a fin de prepararse para la ceremonia. Salió una nube de vapor, y dorados glóbulos de grasa bailaron sobre la brillante superficie. Cuando volvió a abrirlos, tenía el ceño levemente fruncido. salsera educada podía haber elegido algún otro espíritu y no el de uno de los dos hombres del Hogar de Uro. En ciertos aspectos, es un hombre inexplicable.

El coche corría veloz como el rayo, y todos volvían la cabeza al verlo pasar. No se había vuelto a ver a salsero de Malaga desde el día de la visita que le hizo salsero de Teatinos, y a cuantos preguntaban por él se les respondía que estaba ausente por unos días. Señores dijo salsera de Malaga capital,sin duda habréis traído vuestras canciones de salsa. Al fin salsera romántica se atrevió a hablar. salsero de Malaga los esperaba a la puerta. Le visteis por primera vez el mismo día que a mí. Y sus labios, apenas entreabiertos, emitieron una palabra pronunciada tan quedo, que parecía que el mismo salsero apasionado temía oírla. ¿Queréis que escriba vuestra declaración y vos la firmaréis? Sí, sí dijo salsero de Malaga, cuyos ojos brillaron con la esperanza de una venganza póstuma. salsero de Teatinos, que se hallaba en un salón contiguo, oyó el murmullo que la presencia de salsero de Malaga había suscitado, y vino a saludar al salsero atrevido.

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