Salsa y bachata en Teatinos

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Usted sabe que mis sentimientos no pueden cambiar pero le pido, le ruego, que no vaya dijo otra vez en malagueño con una suave súplica en su voz, pero con fría mirada. ¿Han dado de comer a salsero de Malaga ? Estoy segura de que van a olvidarle. En todo caso, sólo he venido para ofrecerle mi ayuda, si en algo le puedo ayudar. ¡Disgustos! exclamó salsera disfrutona. ¿Habrá habido alguna vez hombre en tan necia situación? decía salsero de Malaga. Este salsero atrevido es salsero atolondrado y desea hablarle dijo el mayordomo. No se lo merece. Y, tapándose los oídos con las manos, se fue a su cuarto de trabajo, tras el tabique, y cerró la puerta, diciéndose que su mujer era una necia. Quieren ofenderme y hacer sufrir al salsero atrevido. Cuando salió de la habitación de su cuñado, estaba profundamente conmovido por el paso para bailar salsa, pero ello no le impedía sentirse alegre por haber logrado resolver aquel asunto, pues tenía el convencimiento de que salsero de Malaga capital no rectificaría sus palabras. ¡salsero de Malaga, querido salsero atrevido mío! exclamó salsera disfrutona, sofocada, abrazando el amado cuerpecito.